Torre de los Bustillo en Sedano


 

Casa de los Bustillo (Sedano)

Las tierras burgalesas del Noroeste, que tuvieron a Sedano por cabeza, han de ser estudiadas con cuidado, pues en ellas se forjó una parte del alma castellana. Como reflejo de su pasada hidalguía, nos llegan la armonía y color de sus casas armeras. Villas hay, como Pesquera del Ebro, que en las fachadas y en los escudos son una sorpresa continuada. Sedano, olvidada entre rumores de agua y árboles de frutas, muestra una hermosa colección de mansiones en las que anida el señorío de los hidalgos. Los escudos nos explican con voz de piedra los apellidos de los que construyeron esas casas o de quienes posteriormente las adquirieron. Los más repetidos son los Huidobro, Bustillo, Arce, Peña, Guevara, Salcedo, Ayala.

La Casa que hoy apellidamos de Bustillo la alzaron en realidad los Arce, pasando a los Bustillo por herencia. Tanto unos como otros aparecieron en lejanos tiempos por la villa: los Arce venían de la Montaña, del lugar de Arce, y se extendieron, a partir de 1300, por Castilla la Vieja. Los Bustillo procedían del lugar de este nombre, junto a Villarcayo, y alguno de sus miembros alcanzó la categoría social y el título de conde. En la iglesia parroquial se conserva una inscripción, puesta hacia 1670, que relata la unión de las dos familias y confiesa su nobleza. La Casa debió construirse a principios del siglo XVI y la torre posteriormente. La torre es cuadrangular, de cuatro plantas y sobrado y fue reconstruida con cuidado en 1926 por el entonces propietario Don Mauel Gallo. Remata en cornisa y tejado, en las cuatro esquinas, parte superior, se dibujan unos graciosos cubos: gárgolas y pináculos añaden ligereza a la obra de bien trabada sillería- En el centro, entre las ventanas de la tercera planta, hay una hornacina, rematada en venera, que ocupa una Inmaculada. Debajo, el escudo familiar, con un león a cada lado. Las armas de los Arce son un castillo aislado y cinco flores de lis y las de los bustillo un castaño frutado y dos lobos empinados y atados al tronco.

La Casa está bucólicamente enmarcada y también su cerca muestra escudos. Antiguamente tenía un molino que funcionaba un mes al año, según declara en 1745 don José Bustillo y Ortega en el Catastro del Marqués de la Ensenada. Los habitantes de esta mansión prefirieron, en tiempos pasados, el ejercicio de las armas, en las que alcanzaron altos grados. Quiero recordar a don José Ramón Bustillo, capitan de infantería durante la guerra de la Independencia. Este tenia una novia encantadora y bellísima, llamada Florentina Varona; cuando disponían su boda, la joven fue cruelmente atacada de viruelas y su rostro quedó tan afeado que rogó a su prometido que no se casara con ella. No aceptó don José Ramón la idea, pues estaba profundamente enamorado. Mientras se ultimaban detalles, el capitán fue al frente y una bala le vació los ojos. Entonces fue él quien propuso a Florentina anular el compromiso; pero ella respondió a su novio con las mismas palabras que él dijera sólo dos meses antes: Te quiero como eres. Y se casaron felices.

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